miércoles, 21 de diciembre de 2011

Los reality shows bajan su audiencia pero sus cifras son estables

Los reality shows son, en muchos casos, la gallina de los huevos de oro de una cadena. Es un formato muy barato de producir, y de alta rentabilidad pues puede conseguir altos índices de audiencia. Los deseos empresariales parecen encontrarse, por lo tanto, con los gustos de los espectadores con poca voz crítica. Especialmente con el estreno de Gran Hermano, Supervivientes y Operación Triunfo, los índices de audiencia fueron impactantes, colocándose en la cima de los programas más vistos del año. Según el Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual (GECA), entre los 500 programas más vistos entre 1995 y 2005, encontramos 73 reality shows, lo que supone un 14,6%, una cifra bastante alta.
Gráfico: Telerrealidad, el mundo tras el cristal

Gran Hermano consiguió, en su primera edición, aproximadamente un 48% de media, y un 70% en su gala final, con 9 millones de espectadores. Edición tras edición fue disminuyendo su audiencia, y en su última edición (Gran Hermano 12) cosechó un mediocre 18,5% de media, siendo la primera vez que baja del 20%. Operación Triunfo consiguió reunir un 43% de share de media en su primera edición. Luego también fue bajando, y a pesar de su reanimación en Telecinco, este mismo año fue cancelado por su escasa éxito. Supervivientes, por el contrario, ha conseguido cierta estabilidad superando el 20%, pero sin conseguir audiencias millonarias.

Además, estos reality games no solo aumentan su propia audiencia, sino la de toda la cadena. Un reality game exitoso suele ser comentado diariamente por programas de la misma cadena, y así arrastran su éxito y suben sus audiencias. Por ejemplo, la audiencia global de Telecinco aumentó seis puntos el año que se estrenó Gran Hermano. A partir del año 2000, comienza la masiva exposición de los espectadores a los reality shows. Sus audiencias son más bajas que en Operación Triunfo o Gran Hermano, por ello muchos fracasan. Sobre todo por el exceso de oferta, más que por el agotamiento del formato.
Gráfico realizado por Periodistas Irolve

En el gráfico 2 podemos ver que hubo algunos reality games que fracasaron estrepitosamente (El Topo, El Castillo de las mentes prodigiosas), y otros que comenzaron con una buena cuota en sus primeras ediciones, pero que fueron perdiendo teleespectadores (La Casa de tu vida, Mira quien baila). En los últimos años (2006-2010), la audiencia media de nuevos reality shows sufrió una bajada considerable, pero no puede decir que es un género acabado. Además, la llegada de Cuatro ayudó a redinamizarlos con nuevas fórmulas, entre los que destacan los coaching shows y los docushows, y más reality games.

Gráfico realizado por Periodistas Irolve

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